La relación contenido-intérpete-interpretación es muy compleja y cada caso responde a muy variadas finalidades, condiciones y situaciones, lo que plantea multitud de cuestiones y problemas.
En la traducción de un texto científico la "objetividad" del contenido ha de primar por encima de todo en el resultado. Pero la traducción de una obra literaria admite diversos modos de "interpretación lingüistica" para transmitir adecuadamente el contenido.
En la "interpretación" de un texto musical el contenido objetivo necesita del intérprete para adquirir "sentido" y por tanto la interpretación añade de modo necesario un matiz subjetivo del intérprete, que a su vez tiene que se "reinterpretado" por el oyente de acuerdo a sus condiciones.
La "interpretación" del rol social de abogado no depende tanto de un contenido objetivo sino de "interpretar y presentar como la realidad objetiva" el caso concreto en orden a una finalidad: "defender al acusado" para excluirlo o incluirlod dentro del ámbito en el que se aplica la ley general; lo mismo que el rol social del fiscal para "acusarlo"; en cambio el rol social del juez consiste en "interpretar" la aplicación de la ley general al caso concreto.
En el arte, la interpretación puede llegar a ser completamente subjetiva; la vivencia del autor como la vivencia que se produce en el espectador en relación con la objetividad de la obra, son esencialmente relativas.
Las interpretación es, pues, una actividad compleja y fundamental en la vida cultural y social por la importancia y diversidad de campos o ámbitos de la vida en los que es necesaria.
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